El dashboard que nadie abre
por Cluster
Hay una escena que se repite en prácticamente toda empresa que decide invertir en Qlik Cloud, y suele empezar con entusiasmo: el equipo responsable de la plataforma pasa algunas semanas armando un panel cuidado en el Hub, con los indicadores correctos y los filtros en el orden que tiene sentido, todo revisado con cuidado, y cuando llega el día de la presentación todos lo elogian, alguien toma una captura para mandar al grupo de la dirección y la impresión que queda es que aquello va a cambiar la forma en que la empresa toma decisiones. El problema aparece unos tres meses después, cuando abres el registro de accesos y descubres que el panel fue abierto por cinco personas en todo el período, casi siempre las mismas cinco.
En Cluster ya vimos esto suceder las veces suficientes como para dejar de tratarlo como mala suerte o como una falla puntual de un cliente específico. No es que el panel esté mal hecho, ni que los datos estén equivocados, ya que están ahí, correctos y actualizados todos los días. El motivo es más simple y un poco más incómodo de admitir, porque la mayor parte de las personas para quienes ese panel fue construido nunca tuvo, y probablemente nunca va a tener, el hábito de abrir un panel para trabajar.
Aquí vale la pena separar dos cosas que solemos tratar como si fueran una sola. De un lado están las personas que lidian con datos todo el día, el analista y quien trabaja directo en Qlik, gente que disfruta cruzar tablas, crear una vista nueva y probar una hipótesis. Para ese perfil, el Hub de Qlik Cloud es exactamente lo que necesita ser: un entorno potente y completo, lleno de caminos para explorar, filtrar y profundizar, y es justamente toda esa potencia la que lo hace la casa correcta para quien vive de investigar datos. Del otro lado está todo el resto de la empresa, que es donde vive la mayoría: el vendedor que solo quiere saber si alcanzó la meta del mes antes de llamar al próximo cliente, el gerente de tienda que necesita revisar la rotura de stock en el apuro de armar el pedido, el director que quiere un número redondo en la cabeza antes de entrar a una reunión. Para gente así, abrir un entorno pensado para la exploración es toparse con mucho más de lo que la ocasión pide. La herramienta no tiene ningún defecto; lo que pasa es que esas personas no vinieron a explorar. Vinieron por una respuesta específica por el camino más corto posible, para poder volver a lo que estaban haciendo.
Sucede que esa segunda multitud casi siempre es mucho mayor que la primera, y eso es lo que transforma el desencuentro en un problema de verdad. Cuando miramos el uso real de las licencias de Qlik dentro de los clientes, el patrón se repite con una regularidad casi aburrida: un grupo pequeño usa mucho y una amplia mayoría casi no entra. Son los que solemos llamar licenciados dormidos, gente que tiene acceso pago a Qlik Cloud y que podría estar decidiendo con base en datos, pero que en la práctica sigue pidiendo el número por WhatsApp a alguien que domina la plataforma cada vez que lo necesita. Esa dinámica termina cobrando un precio a todos al mismo tiempo, porque el negocio queda rehén de un intermediario, el equipo de datos se va convirtiendo en una especie de mostrador de atención que responde las mismas preguntas varias veces por semana, y la inversión en Qlik, que debería aparecer como valor, termina siendo leída por la dirección como una línea más de costo difícil de justificar.
La reacción más común ante esto es intentar transformar a todos en analistas, con taller, tutorial grabado y un manual bonito que casi nadie abre después de la primera semana. Ayuda un poco, pero siempre choca contra el mismo muro, porque en el fondo estás pidiendo que una persona cambie la manera en que trabaja por causa de una herramienta, y ese es un intercambio que casi nadie acepta hacer de verdad. El vendedor va a seguir queriendo la respuesta rápida en lugar de una tarde libre para aprender a armar un gráfico, y tiene todo el sentido que sea así.
Por eso creemos que tiene más sentido dar vuelta la lógica al revés: en lugar de llevar a la persona hacia un entorno de análisis que no es su mundo, el camino es llevar la respuesta hasta donde ella ya está, en el formato que entiende, lo que en la práctica significa poder preguntar en tu idioma y recibir el número de vuelta sin necesitar saber dónde está guardado ni cómo fue calculado. Nada de esto sustituye al Hub ni el trabajo de quien construye el dato; al contrario, depende enteramente de ambos, porque el modelo sigue viviendo en Qlik Cloud, la regla de cálculo sigue siendo la misma para todos y la gobernanza permanece exactamente donde siempre estuvo. Lo que cambia es solo aquel último tramo del recorrido, el que separa el dato ya listo de la persona que lo necesita para decidir algo.
Es ese tramo el que llamamos capa de consumo, y es la razón de que NewHub exista. La idea nunca fue competir con el Hub de Qlik Cloud ni sugerir que explorar datos dejó de tener valor, sino reconocer, sin drama, que la mayoría de una empresa nunca va a ser analista y que está todo bien con eso, porque esas personas no necesitan aprender a excavar, necesitan un camino corto hasta una respuesta que ya existe en algún lugar del modelo. Si ya tienes Qlik Cloud y aun así sientes que el dato no circula por la empresa como debería, es muy probable que el problema no esté ni en el dato ni en la plataforma, sino justamente en aquel último tramo, y es sobre él que pretendemos escribir bastante por aquí.
